Test de Microbioma y Longevidad

¿Y si tu inflamación, tus gases, tu dolor muscular y cansancio tuvieran el mismo origen?

Tienes más bacterias que células propias, y funcionan como un órgano que influye en tu digestión, tu peso, tu ánimo y hasta tu memoria. Descubre en 2 minutos qué señales está enviando el tuyo.

8
señales a revisar
2 min
duración aproximada
100%
resultado inmediato

La ciencia detrás

Por qué tus bacterias deciden más de lo que crees

Durante años se creyó que la microbiota solo ocupaba espacio. Hoy sabemos que funciona como un órgano que dialoga con casi todos tus sistemas.

Eje intestino–cerebro

Tu microbiota participa en la comunicación con tu cerebro y en tu ánimo, ansiedad y claridad mental. Lo que pasa en tu intestino no se queda en tu intestino.

Memoria y envejecimiento

Estudios asocian un microbioma poco saludable con procesos vinculados a las demencias. Cuidar tu microbiota es cuidar tu cerebro a largo plazo.

Alergias e inmunidad

La microbiota se forma temprano y educa a tu sistema inmune. Una diversidad baja se asocia a más alergias y peor respuesta a infecciones.

Metabolismo y peso

Como órgano endocrino, tu microbiota influye en cuánta energía extraes de la comida, en tus grasas en sangre y en tu metabolismo.

¿Te suena familiar?

Marca las señales que reconoces en ti

Contesta con honestidad, esto no es un diagnóstico, es un mapa de las señales que tu microbiota podría estar enviando.

0/8
Marca las señales que reconoces
Longevity Café

Microbioma: el papel de las bacterias en tu cuerpo y salud

El Dr. Javier Coindreau explica qué significan tus señales y, lo más importante, cómo puedes influir en tu microbiota con lo que haces a diario en casa.

Cuándo
Jueves 30 de julio · 7 PM
Costo
Acceso gratuito
JC
Dr. Javier Coindreau
Director General del Centro de Ciencias Médicas de la Longevidad

Aparta tu lugar

Déjanos tus datos y recibe el acceso al webinar.

Mientras tanto

5 hábitos que alimentan tu microbiota desde hoy

Ninguno requiere estudios ni suplementos. Empieza hoy.

01

Come más plantas distintas

La diversidad importa más que la cantidad. Acércate a 30 vegetales, frutas, semillas y legumbres diferentes por semana.

02

Incluye fermentados

Yogurt natural, kéfir, chucrut o kimchi aportan bacterias vivas que suman a la diversidad de tu microbiota.

03

Reduce ultraprocesados

Azúcares añadidos y aditivos favorecen a las bacterias que menos te convienen. Menos paquete, más comida real.

04

Da descanso a tu digestión

Una ventana nocturna sin comer (idealmente cenar 3 horas antes de dormir) ayuda a que tu intestino se repare.

05

No te automediques antibióticos

Arrasan con lo bueno y lo malo. Úsalos solo cuando un médico los indique: tu microbiota tarda en recuperarse.