Tienes más bacterias que células propias, y funcionan como un órgano que influye en tu digestión, tu peso, tu ánimo y hasta tu memoria. Descubre en 2 minutos qué señales está enviando el tuyo.
La ciencia detrás
Durante años se creyó que la microbiota solo ocupaba espacio. Hoy sabemos que funciona como un órgano que dialoga con casi todos tus sistemas.
Tu microbiota participa en la comunicación con tu cerebro y en tu ánimo, ansiedad y claridad mental. Lo que pasa en tu intestino no se queda en tu intestino.
Estudios asocian un microbioma poco saludable con procesos vinculados a las demencias. Cuidar tu microbiota es cuidar tu cerebro a largo plazo.
La microbiota se forma temprano y educa a tu sistema inmune. Una diversidad baja se asocia a más alergias y peor respuesta a infecciones.
Como órgano endocrino, tu microbiota influye en cuánta energía extraes de la comida, en tus grasas en sangre y en tu metabolismo.
¿Te suena familiar?
Contesta con honestidad, esto no es un diagnóstico, es un mapa de las señales que tu microbiota podría estar enviando.

El Dr. Javier Coindreau explica qué significan tus señales y, lo más importante, cómo puedes influir en tu microbiota con lo que haces a diario en casa.
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Mientras tanto
Ninguno requiere estudios ni suplementos. Empieza hoy.
La diversidad importa más que la cantidad. Acércate a 30 vegetales, frutas, semillas y legumbres diferentes por semana.
Yogurt natural, kéfir, chucrut o kimchi aportan bacterias vivas que suman a la diversidad de tu microbiota.
Azúcares añadidos y aditivos favorecen a las bacterias que menos te convienen. Menos paquete, más comida real.
Una ventana nocturna sin comer (idealmente cenar 3 horas antes de dormir) ayuda a que tu intestino se repare.
Arrasan con lo bueno y lo malo. Úsalos solo cuando un médico los indique: tu microbiota tarda en recuperarse.